El negocio de la Seguridad del Estado y la Reventa de Visas en la Embajada de Estados Unidos en La Habana



Idarmis León fue empleada en la embajada de Estados Unidos en La Habana durante cuatro años y medio (de diciembre de 2012 a junio de 2017). Un buen trabajo, con un salario que le permitía tener independencia económica pero que terminó por convertirse en una pesadilla.
"Después de estar 12 días en Estados Unidos comencé a darme cuenta del estrés acumulado a nivel físico y mental. Tras mucho pensar opté por convertirme en una migrante. Fue la decisión más dura de mi vida porque no tengo 20 años y siempre quise vivir en mi país", relató durante un vídeo publicado en su canal 

Para esta ciudadana cubana, que vive en la Florida desde agosto, marcharse de la Isla era decir adiós a una vida "sin grandes lujos, pero desahogada". Lo que llevó a abandonar su Cuba natal fue un cúmulo de actuaciones contra su vida personal y profesional a través de la Seguridad del Estado.

Todo comenzó a partir de febrero del año 2016, cuando "empezaron a ocurrirme cosas muy desagradables que hicieron que cambiara de forma sustancial mi vida profesional y personal". La relación sentimental que mantenía con su pareja durante casi cinco años se rompió. "Quise saber qué había ocurrido porque no estaba convencida que fuera una ruptura normal. En mi última conversación con ella me dijo que era lo mejor para mi desarrollo profesional".
Idarmis explicó que ese argumento nunca terminó de convencerla e investigó qué podía haber detrás de aquella abrupta decisión. "Después de un par de meses salieron a relucir cosas, como que en su trabajo había fuertes vínculos con dos de los hijos de Fidel Castro , Alexis Castro y Alejandro Castro", aseguró.
"La manipularon, la chantajearon en cosas relativas a su trabajo. Todos sabemos las cosas que uno puedo llegar a hacer cuando tiene un buen trabajo en Cuba. Mi ex accedió a todo tipo de presiones para preservar su status", añadió.
Aquella separación se convirtió en el punto de inicio de las hostilidades, que abarcaron desde seguimientos hasta actos de boicot para perjudicarla en su trabajo.

Presiones en el vecindario

Los fines de semana empezó a recibir llamadas y mensajes de texto que le aconsejaban ir a una dirección específica en Miramar. "Me reiteraban que nada malo me iba a pasar pero que fuera, lo que me llevó a bloquear ese número aunque siguieron intentándolo con otro teléfono", confesó.
Los actos de acoso llegaron a su tiempo libre. Uno de ellos se produjo, según su testimonio, en la Fábrica de Arte Cubano. "Un hombre se sentó a mi lado cuando estaba con unos amigos y me pidió que recordara que tenía un buen trabajo, pero que podía estar mucho mejor y ser una reina en La Habana".

Precisamente su trabajo en el edificio consular le valió para sentir presiones en su vecindario a raíz de las visas para viajar a Estados Unidos. "Personas con las que no tenía ningún contacto cercano me empezaron a preguntar qué había que hacer para viajar al Yuma", reveló durante el vídeo.

La Seguridad del Estado y la reventa de visas

Para esta exfuncionaria de la sede diplomática estadounidense todo iba encaminado a afectar su vida dentro y fuera del trabajo, al mismo tiempo que acusó a la Seguridad del Estado de estar detrás de la reventa de visas.
"La Seguridad del Estado tiene la capacidad para acceder a las personas incluso vestidos de civiles, porque tiene la inhumanidad para hacer lo que quieran. En las calles de La Habana es de conocimiento público que durante décadas esto sucedía. Incluso amistades mías me preguntaban si con determinado dinero lograban una visa para viajar a territorio estadounidense", afirmó.
"Eso el gobierno cubano lo sabe porque este tipo de cosas llevan un armazón, una logística, una organización y no pasaba nada sin que ellos no se enteraran", agregó León.

En este sentido acusó a los dirigentes de la mayor de las Antillas de aprovecharse de las necesidades del pueblo cubano, ya que "durante años no han sido capaces de proveer de los bienes y productos de primera necesidad para satisfacer las necesidades más imperiosas".
A su juicio la rentabilidad del negocio de las visas radica en que los viajes a EE.UU. no dejan de ser "una oportunidad para resolver problemas materiales o verse con la familia". "Es vergonzoso que el gobierno cubano haya vivido de esto y, por otra parte, tampoco han utilizado ese dinero para mejorar el país", denunció.

Pide el cierre de la embajada de EE.UU. en La Habana

Durante su intervención, Idarmis León fue clara e hizo un llamamiento a la administración estadounidense para que valor el cierre
"El gobierno de los Castro ha violado reglas elementales de diplomacia internacional al incurrir en acciones ilegales en los procesos de adquisición de visas temporales y de salida definitiva de sus propios ciudadanos. Señores funcionarios de Estados Unidos es real crear un nuevo sistema para solicitar visas, donde la mayor parte del proceso se pueda hacer online", detalló.
Esta ciudadana natural de la mayor de las Antillas fue a más y acusó a las autoridades cubanas de estar detrás de los ataques acústicos a diplomáticos norteamericanos en la capital cubana.
"Me fui de Cuba porque era imposible vivir, no podía respirar y fue una decisión demasiado fuerte. Al gobierno de Estados Unidos, especialmente a los funcionarios de origen cubano, les pido que pongan su mano en el corazón e imaginen por un momento lo que han sido estos años bajo el gobierno de los Castro. Ha sido escasez, sacrificio por nada, una vida sin sueños, la separación de familias enteras", denunció.

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