No a las izquierdas



Por, Armando Valladares.

Mis felicitaciones a los organizadores de la Cumbre Conservadora de las Am√©ricas, que se realizar√° el pr√≥ximo 8 de diciembre en Foz do Igua√ßu, Brasil. Seg√ļn informaciones, ser√° un evento internacional de l√≠deres que no se averg√ľenzan de defender principios de derecha y conservadores. No me ser√° posible comparecer, tal como hubiera deseado. No obstante, me permito enviar a organizadores y participantes unas r√°pidas reflexiones.

Brasil se encuentra en un contexto hist√≥rico providencial  de derrota electoral del procastrista Partido de los Trabajadores, y de derrota del proyecto hist√≥rico  de su inspiradora, la mal llamada  “izquierda cat√≥lica”, con sus “te√≥logos de la liberaci√≥n”. Unos y otros hicieron todo lo posible para transformar la Tierra de la Santa Cruz en una gigantesca Cuba.

En sentido contrario, en el campo electoral, el presidente electo, Sr. Jair Bolsonaro, supo interpretar los anhelos m√°s leg√≠timos de sectores mayoritarios del pueblo brasile√Īo, de orden y progreso, de principios familiares, de propiedad privada y libre iniciativa, de seguridad y honestidad p√ļblica, de rechazo al comunismo y a la corrupci√≥n, en fin, teniendo a Dios por encima de todos, como el presidente electo suele proclamar.

Comparto esos anhelos de vastos sectores del p√ļblico brasile√Īo y les deseo, junto a quien escogieron como nuevo presidente, las mejores, mayores y m√°s fruct√≠feras realizaciones.

S√© lo que es el comunismo, y lo sufr√≠ en carne propia con todos sus horrores. Pas√© 22 a√Īos preso en las m√°s degradantes mazmorras castristas. Por no aceptar la rehabilitaci√≥n pol√≠tica, que me obligaba a firmar un documento renegando de mis valores y de Dios, me dejaron durante a√Īos desnudo, con terribles castigos diarios, viviendo en medio de la suciedad, de insectos  y de excrementos. Estuve ocho a√Īos, sin salir jam√°s, en una celda sellada a cal y canto, sin ver jam√°s la luz del sol y ni siquiera la luz artificial. La fuerza para resistir me vino de Dios, de mis creencias y del amor de mi esposa Martha.

Mi fe aument√≥ m√°s a√ļn cuando en la siniestra prisi√≥n de La Caba√Īa o√≠ los gritos de j√≥venes m√°rtires cat√≥licos que mor√≠an fusilados  en el pared√≥n proclamando  “¡Viva Cristo Rey! ¡Abajo el comunismo!”

Una campa√Īa internacional por mi libertad, organizada por mi esposa, logr√≥ que el Presidente franc√©s, Fran√ßois Mitterrand, pidiera mi libertad a Fidel Castro. Ya en el exilio, describ√≠ los horrores del comunismo cubano y el infierno de las c√°rceles en mis memorias “Contra toda esperanza”. Viaj√© por las Am√©ricas y Europa, junto con mi esposa Martha, denunciando al castrismo.

Ejerc√≠ durante algunos a√Īos el cargo de embajador de los Estados Unidos ante la Comisi√≥n de Derechos Humanos de la ONU. Porque fui uno de los que denunci√≥ el Foro de S√£o Paulo; el Foro Social Mundial de Porto Alegre; y el “eje” de Brasil lulista con Cuba castrista y Venezuela chavista, el ex presidente Lula, en entrevista concedida al periodista brasile√Īo Boris Casoy, me acus√≥ de “embustero” (en portugu√©s, “picareta”).  He escrito decenas de art√≠culos manifestando respetuosa perplejidad con la complacencia de altos eclesi√°sticos hacia el r√©gimen de La Habana, incluyendo, oh dolor, al propio papa Francisco.  Contin√ļo y continuar√©, con la palabra y la pluma, esa ardua lucha anticomunista, sumando esfuerzos con quienes dentro y fuera de la isla-c√°rcel han denunciado y denuncian a la dictadura comunista.

En ese dif√≠cil contexto, la victoria del Sr. Bolsonaro ha abierto expectativas de una acci√≥n diplom√°tica firme y decisiva del gobierno brasile√Īo a favor de la libertad de Cuba, revertiendo el vergonzoso apoyo al r√©gimen de La Habana del ex presidente Lula, de su Partido de los Trabajadores y de “te√≥logos de la liberaci√≥n, que durante tanto tiempo financiaron y justificaron al r√©gimen criminal de Fidel Castro y sus secuaces.

Esa tarea no será fácil, porque las izquierdas perdieron una importante batalla, pero sería aventurado decir que han perdido la guerra. No tenemos el derecho de bajar la guardia. Nuestra esperanza de que la fe, la verdad y la libertad prevalecerán, debe ser fuerte. Sí, para los amantes de la libertad nada es imposible, sobre todo porque, permitiéndome citar una vez más el certero lema del presidente electo de Brasil, Dios está por encima de todos.

–Armando Valladares, escritor, pintor y poeta, pas√≥ 22 a√Īos en las c√°rceles pol√≠ticas de Cuba. Es autor del best-seller “Contra toda esperanza”, donde narra el horror de las prisiones castristas. Actualmente es presidente de la Comisi√≥n de Derechos Humanos del Interamerican Institute for Democracy (IID). Fue embajador de los Estados Unidos ante la Comisi√≥n de Derechos Humanos de la ONU bajo las administraciones Reagan y Bush. Recibi√≥ la Medalla Presidencial del Ciudadano y el Superior Award del Departamento de Estado. En 2016 fue condecorado con la Medalla de Canterbury, un premio a la lucha por la libertad religiosa en el mundo entero, auspiciado por  el Fondo Becket por la Libertad Religiosa. Ha escrito numerosos art√≠culos sobre la colaboraci√≥n eclesi√°stica con el comunismo cubano, y sobre la “ostpolitik” vaticana hacia Cuba, incluyendo los pontificados de los Papas Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco.  

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